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lunes, 6 de abril de 2009

Por un celeste teatral

que los vampiros no vengan por los honestos, que los honestos nos protejan de la vanidad y el resentimiento, que la soberbia no se apropie del teatro, la creación y la escena.




Para hacer identidad y dejar la importación.
Para que la exportación sea con carne teatral.
Para que la teoría venga después de la acción y la escena.
Para que nos amemos como condición necesaria.
Para que el hambre nos coloque la mirada en el escenario uruguayo.
Para que no nos dé vergüenza tener un corazón celeste.
Para que limpiemos nuestro horizonte cargado de lejanía y de legitimación europea.
Para que nos abriguemos con el calor, el talento, y la creatividad de los sin nada.
Para que abandonemos la desesperación por el reconocimiento ajeno,
Y nos entreguemos a las fuentes efímeras de nuestra realidad.
Para que nadie venga a decirnos que en Uruguay no hay dramaturgos, directores, actores, diseñadores.

Por un Celeste Teatral
Marianella Morena

domingo, 5 de abril de 2009

Meses a la deriva.


Shakespeare y el Mundial del 50. Las Julietas son nuestras, ¿te acordás de ellas?

En el 50 un grupo de jóvenes actores aficionados recorre el Interior del país con una representación criolla de Romeo y Julieta. Era la banda teatral Las Julietas. De ellos tenemos datos que han sobrevivido a través de las generaciones: hijos, nietos , sobrinos, y el recuerdo de alguna anécdota sobre las formas de varieté que los caracterizaba. Del Uruguay del 50 tenemos la gloria de Maracaná, pero ¿alguien se acuerda de Las Julietas?

Diciembre 2008
Muchas ganas de trabajar con varones jóvenes, muchas ganas de hacer Romeo y Julieta. Muchas ganas de ensayar en verano. Ideas sueltas merodean mi cabeza. Leonardo Pintos, Alejandro Gayvoronsky, Santiago Sanguinetti, y Claudio Quijano, me cuentan una historia sobre sus abuelos. Un grupo de actores abandonados y sin director realiza una especie de varieté criollo con textos de Shakespeare.

Enero 2009
Libertad y confianza
Desde hace un tiempo mantengo un romance con Romeo y Julieta, romance que no logro poner en práctica. Mi realidad es la siguiente: tengo cuatro actores con los que quiero estar y tengo un texto con el quiero estar. No coinciden en equivalencia de roles, pero será cuestión de esperar, o mejor, será cuestión de cambiar el punto de vista. Cuando esto sucede, la libertad y la confianza se queda con nosotros.

El erotismo de lo real
El ensayo será el espacio donde se depositará todo. Conversaciones privadas, restos de historias, interpretaciones sobre Romeo y Julieta, recortes de criterios, Cindy Sherman, el universo erótico y la escena, la escena como espacio de entrega, la excitación del actor con el escenario como una cama. Hicimos acuerdos: no habrá representación, los roles pasarán de mano en mano hasta que la ficción y lo real puedan convivir.
Ellos me presentan una escena. Entran los cuatro. Desnudos. Estoy sola mirándolos. Voyeur y directora. Editar hasta lo último, ser honesta incluyendo la vibración que me produce verlos, el cuerpo debe acomodarse enseguida y recordar el rol: directora. Debo ser honesta y exponerme, ese fue el trato, ellos dan y yo también.

Todo adentro, nosotros, mi casa, el espacio, y Las Julietas. Alejandro se enferma del corazón y seguimos. Lo esperamos y vuelve a nosotros.

Febrero 2009
El celeste vuelve para quedarse
Y con él todo. Nadie se fue, nadie fue violado, o sacrificado. Una reunión entre Shakespeare, cuatro actores y una directora, en un apartamento antiguo de la Ciudad Vieja en verano, sin miedo y con hambre de ser y no representar más. Somos éstos: pobres, tercermundistas, artistas, del siglo XXI, solamente con preguntas, determinados por la urgencia, la ironía, el deseo y la necesidad de decir: somos y estamos en este lugar del mundo.

Marzo 2009
Las clases traen orden y organización. El montaje obliga y el equipo se agranda. La producción, los técnicos y los ensayos con gente. Se viene otra etapa y nuestro homenaje a Las Julietas.

De corazón
Marianella Morena

sábado, 4 de abril de 2009

Y seguíamos buscando. Avanzando entre las sombras.


Voy a retomar esto:

Ordenar en el desorden de nuevas y viejas cosas. Irse para volver con más ganas: una estrategia de los románticos.


No hay dispersión sino abertura de otros puntos de vista, ampliación del registro, acumulación de miradas, en vez de incluir otros soportes, agudizamos el que tenemos: palabra, cuerpo, palabra.
No hay otras conversaciones, hay otras formas de entender lo que estamos haciendo.


Cuando volvemos al centro, al punto de partida, hay que resolver cómo incluir esa zona sucia, dispersa, confusa, ese otro lugar, esa fuga, ese espacio que se nos va. Uno se va para saber que hay un otro que quiere que vuelva. Nos vamos a veces de Julieta ¿Por qué? Shakespeare tiene todo, ¿por qué lo dejamos? Es el presente tiránico, es la escena que sólo entiende de presente, ¿cómo negociamos entre lo muerto y lo vivo? O ¿cómo le damos vida a los muertos? Quizá no hayan muertos sino otras formas de supervivencia, todos sabemos que Shakespeare no lo está, y mucho menos Julieta, entonces, desde dónde le damos esta vida, en este 2009 en Montevideo...

Beso
M

viernes, 3 de abril de 2009

Visión artística: cuatro hombres lanzados al vacío


Espacio despojado, austero, concentración actoral, juego fragmentado, planos superpuestos de la acción y el relato. Estética dirigida al encuentro de los tiempos y las generaciones, mirada absurda sobre los dueños de la verdad y el conflicto de la identidad. Planteo escénico con elevado interés en el texto y la actuación. Cuatro actores jóvenes dejarán todo en la arena, sin nada, y con lo imprescindible: un resto de Shakespeare en el cuerpo. Un resto de Shakespeare en el aire. Un resto de Shakespeare en La Candela, flotando y pidiendo asilo, desesperado por volver.

Marianella Morena

jueves, 2 de abril de 2009

Los primeros intentos. Los primeros mails.


Es un quinteto. Cuatro Julietas hombres y una directora. Me gusta esta relación, es como dicen: sin querer y sin darnos cuenta... Pero, ¿cómo sucedió? Se dio. Creo en estos encuentros químicos del interés y la física, de la energía y la inteligencia creadora, casi naturales.

Abrimos una dimensión del relato, el texto y el volumen. ¿En dónde están los personajes?¿Iremos por ellos-ellas? ¿Representar, presentar, ser?

Cuatro partes.
La escritura.
La intención.
La representación.
La muerte.

El viernes empezamos con la escritura. El planteo fue así: recopilen, recuerden, piensen y traigan los textos, los trabajos, los comentarios, las ideas. Con algunas condiciones. No pueden levantarse y todo lo que digan deberá ser escrito. Todo. Resolviendo si eran los cuatro o dependía de quien hablaba. Lo siguiente fue: hagan la escena que escribieron.

Después intentamos ordenar en el desorden de nuevas y viejas cosas, uno se va sólo para volver con más ganas, creo que es una estrategia de los románticos.

Recordemos esta imagen. Partir de lo real, de lo más real, cotidiano, simple, casi objeto, del rumor, de lo escuchado, de nuestro pulso y de lo más doméstico, entre Shakespeare y la rambla, entre la quietud y silencio para dejarse ir, llevarlo al extremo, al límite de la situación,¿deja de ser real?¿Es absurdo?

No sé el estilo, no me preocupa, me interesa vibrar, que entremos desde ese lugar y nos apropiemos de la escena, de nosotros dependerá si ella se quede con nosotros o se vaya la muy puta por ahí en búsqueda de otros.

No nos olvidemos, la escena es muy puta, infiel y enamoradiza, debemos convencerla que sólo nosotros le daremos amor, aunque sea por una hora.

Estamos en contacto.

Gracias,
de corazón.

Marianella Morena

miércoles, 1 de abril de 2009

Diciembre de 2008: el comienzo...


"No quiero ser Julieta.
Soy Julieta.
Ella no es Julieta
Somos Julietas. Las otras no existen."


Cuatro actores perdidos, sólo les quedó el recuerdo de un personaje: Julieta. Cuatro actores conviven en un espacio y al principio no tienen conciencia de quiénes son y en quiénes se han convertido, a partir de juegos, alteración de roles, presentación de relatos y escenas representadas y narradas empiezan a notar un parentesco interior a pesar de la diferencia exterior. Hasta que uno de ellos propone realizarle una autopsia a Romeo y Julieta, y ahí es que descubren que son cuatro Julietas. La narración vertiginosa y la fragmentación múltiple nos recuerda este mundo contemporáneo de cajas chinas, que como internet no para y como el infinito de la carnalidad de Shakespeare tampoco. Cuando reaccionan sobre la clonación no entienden qué pasó, cómo es que se convirtieron en Las Julietas y ¿qué harán a partir de ahora con sus personajes? La memoria, la identidad y el género. ¿Importa que Julieta sea hombre? ¿Es indispensable lo femenino de género para ser Julieta? Suspenso, humor y obsesión por la identidad.

Marianella Morena

lunes, 30 de marzo de 2009

Shakespeare y Las Julietas


Hacer teatro es perderle miedo al tiempo, entrar en el presente y dialogar con él.

Es trabajar en coherencia con los destinos económicos y humanos: corazón, presupuesto y confianza, porque sin fe no hay entrega y sin entrega no hay escena.

Somos éstos: pobres, latinoamericanos, artistas del SXXI, sólo con preguntas, determinados por la urgencia, la ironía, el deseo y la necesidad de decir: somos y estamos en este lugar del mundo. Somos con el yo a solas, con el nosotros y con el ustedes. Somos todos.

Hacer teatro es elegir, pero elegir no es solamente elegir el texto, el equipo, la estética, la sala. Elegir es opinar arriba del escenario, ese es el discurso del creador: acción escénica.

Que lo real sea la poética, que la poesía sea el sudor del actor en cada función, y que el humor nos guíe, porque sin él la libertad no tiene sentido. Que nuestro horizonte sea nuestro, que podamos verlo y no marearnos con otros horizontes, porque lo propio es nuestro y hay que apropiarse de lo propio y amarlo hasta no poder más.

Después nadie sale igual, los que estamos de un lado y del otro, porque cuando sucede el acontecimiento, todos trabajamos, nos emocionamos, y dialogamos en un mismo instante, cosa inverosímil para la velocidad actual.

Hacer teatro es dialogar: Shakespeare, Uruguay, y nosotros: cuerpos portadores de la duda, ¿representar o ser? ¿Quién decide el orden, la angustia, el hambre, el amor, el personaje, el conflicto? Dialogamos.

Hacer teatro es apostar sabiendo que vas a perder, porque ser artista es ser perdedor, no el perdedor de una competencia, el perdedor que todos queremos ser: perdedor para afuera y ganador para adentro: poner el corazón celeste, bien celeste. Un celeste teatral para nuestro corazón.

Hacer teatro es preservar la pureza. Capital necesario para la salud y la supervivencia espiritual: aquella riqueza no distribuida en el mercado.

A mis actores, por ser portadores de ese tesoro.

Marianella Morena