viernes, 8 de enero de 2010

Movida Teatral. Década 2000. Por Debora Quiring (Revista Freeway)

Es impactante enterarnos de la existencia en Uruguay de ciento veinte grupos de teatro joven (es decir, menores de treinta años), que actualmente tratan de llevar adelante un proyecto común: hacer teatro.A lo largo de esta década pudimos ver la emergencia de un pequeño grupo de jóvenes que, poco a poco, comenzaron a consolidarse. Entre muchos podemos nombrar a Gabriel Calderón, Santiago Sanguinetti, Leonardo Martínez, el reciente Fernando Nieto y Sofía Etcheverry. La mayoría de ellos vivió la dictadura a través de los relatos de sus mayores, ya sea porque eran niños o porque nacieron luego. Les interesa más “romper” que seguir tradiciones o lugares comunes; miran hacia afuera para después crear, en especial Argentina y sus grandes creadores contemporáneos, como Spregelburd, Veronese, Bartís, Tolcachir y Kartún. Existe un grupo anterior, para evitar hablar de generaciones, caracterizado por su paternalismo, su apertura al diálogo y a la interacción, como Mariana Percovich, Roberto Suárez, Alberto “Coco” Rivero, Gabriel Peveroni, Ivan Solarich, Marianella Morena, Raquel Diana y María Dodera. Promotores de este nuevo grupo emergente, continúan su producción sin mantenerse ajenos a las dificultades que puedan enfrentar (aunque algunos ya estén institucionalizados), y a veces los incluyen en sus proyectos escénicos. El apoyo a los artistas a evolucionado considerablemente. Recordemos que desde el 2005 el Ministerio de Educación y Cultura le ha otorgado al área cultural un papel más activo. A Escena es un programa de fortalecimiento de las artes escénicas, y Laboratorio es un centro de creación e investigación que complementa lo desarrollado por este programa en tres áreas, dramaturgia, dirección y coreografía.También el Centro Cultural de España ha implementado Solos en el escenario para buscar promover la escritura.Desde luego que las dificultades continúan, el medio es chico y la oferta es mucha. Tal vez demasiada, lo que lleva a que no se priorice la calidad frente a la taquilla. Pero lo que se debe subrayar es la emergencia de jóvenes talentos que pese a ser mirados con recelo, han demostrado la fuerza con que llevan adelante su pasión, muchas veces acompañada de trabajo y disciplina. A modo de cierre 2009, reiteramos la recomendación de dos muy buenos espectáculos: Las Julietas y Quiroga con la luz prendida. Dos muy buenos ejemplos...


Fuente: Debora Quiring, Freeway (diciembre, 2009).

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